Capítulo 7
Estuve medio año en Suiza.
Vivía en un pequeño pueblo; todos los días leía, salía a pasear y aprendía a hacer postres.
No me ponía en contacto con nadie ni seguía las noticias del país.
En el celular solo tenía los mensajes cotidianos que Gisela me enviaba a diario.
[Hoy se volvió a caer otro proyecto, ¡qué rabia!]
[La nueva asistente es bastante torpe; incluso el café lo prepara como si fuera una medicina].
[¡Estoy enamorada! Es un pintor; la próxima vez te lo traigo para que lo conozcas].
Después de leerlos, casi nunca respondía.
Pero sí leía cada uno con atención.
Saber que ella estaba viviendo bien era suficiente.
A finales de otoño, cayó la primera nevada en el pueblo.
Yo estaba sentada frente a la chimenea, leyendo, cuando la señora propietaria llamó a la puerta, entró y me entregó una carta.
—Señorita Amelia, tiene una carta. Viene de Estados Unidos.
Estaba atónita.
Tomé la carta y, al ver el remitente, apareció escrito el nombre de [Cipriano].
Los dedos me temblaron ligeramente

Locked chapters
Download the Webfic App to unlock even more exciting content
Turn on the phone camera to scan directly, or copy the link and open it in your mobile browser
Click to copy link