Capítulo 32
Esto sí era respeto mutuo.
Regina curvó ligeramente los labios, con una leve melancolía reflejada en la mirada. Pero pronto volvió a recomponerse.
Las dos personas que le gustaban estaban juntas, y eso no era algo malo.
Estaba dispuesta a ser su amiga de por vida, a protegerlos para siempre.
...
Julieta llegó a la oficina del presidente.
Antes de retirarse, Felipe se aseguró de cerrar la puerta. En la enorme sala solo quedaban ella y Orlando.
Permanecía de pie frente a él, mientras él, con la cabeza baja, seguía absorto en su trabajo. En la oficina solo se oían los sonidos del teclado y el tic-tac del reloj.
Cuando Felipe llegó a la oficina, anunció: —La señorita Julieta ya llegó.
Orlando no levantó la vista, apenas emitió un leve murmullo en señal de respuesta.
Y desde entonces, no había dejado de trabajar.
Julieta se mordía los labios, sin saber si debía interrumpirlo.
Ya llevaba cinco minutos parada allí.
Si seguía esperando, sería la hora del almuerzo, ¡y hoy en el menú de la cafet

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