Capítulo 25
Un solo golpe no desalentó su determinación de seguir a su marido; en los días siguientes, ella continuó siguiéndolo como siempre.
Saúl se sentía molesto y buscaba una excusa para que ella se marchara.
Antes de que pudiera encontrar una solución, Araceli cayó enferma debido al cansancio acumulado de varios días.
Su rostro se volvió pálido debido a la enfermedad y yacía en la cama, apenas con vida.
Norma inicialmente quiso que una criada la cuidara, pero debido a la fiebre, Araceli comenzó a ser irracional.
Insistió en que Saúl debía cuidarla, lo que enfureció a Norma.
Norma le dio una bofetada.
—Él no es tu marido, ¿por qué tiene que cuidarte?
—¡Come si quieres, o simplemente quédate acostada así!
Dicho esto, dejó el tazón de sopa de arroz en la mesita de noche y se levantó para irse, justo cuando Saúl estaba entrando.
—Señora Norma, no se preocupe, yo me encargaré de ella.
Norma lo miró y suspiró.
—Gracias, Saúl.
La puerta se cerró nuevamente, Saúl se sentó al l

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