Capítulo 49
Aunque estaba de espaldas a Salvatore, podía sentir aquella mirada fría y penetrante clavada en mí, como si quisiera atravesarme.
Escuché a Valeria decir en voz baja detrás de mí. —Salvatore, ¿por qué no le haces caso? Está exagerando... con tanta gente mirando.
Salvatore no respondió.
Con el rostro impasible, seguí a Carmen hacia el vestíbulo, donde había dos asientos principales en el centro.
A la izquierda, un hombre trajeado, con el cabello peinado hacia atrás y ya algo encanecido, llevaba gafas y aparentaba tener más de cincuenta años, aunque se conservaba muy bien.
A su lado, una mujer vestida con un traje de falda, de figura voluptuosa y porte elegante y distinguido.
Carmen me susurró al oído: —El de la izquierda es el padre de Carlos, el actual presidente de la Cámara de Comercio. Y esta de aquí es la esposa del presidente…
Asentí y, como hizo Carmen, saludé a ambos.
No sé si fue solo mi impresión, pero cuando la mirada de Doña Valentina se posó en mí, sentí en ella un matiz de

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