Capítulo 77
—¡Tú, cállate!
Don Oscar la fulminó con la mirada, la agarró de la oreja y la lanzó frente a doña Valentina. —¡Llévatela de aquí!
Don Oscar le hizo una seña a doña Valentina, y ella de inmediato torció el brazo de Sara. —Ahora mismo vienes conmigo, ¡ya verás cómo te pongo en tu sitio!
Ambas forcejearon, sin llegar a moverse del lugar.
Ya que le habían dado la salida, don Daniel, sin duda, aprovecharía la ocasión.
Se acarició la barba y dijo: —Esta vez lo dejamos así. Entre jóvenes siempre habrá roces; no conviene dañar la buena relación entre las familias.
Después, miró a don Oscar. —Todos estos años, la economía del gremio en Ciudad Estrella ha estado en tus manos. Has trabajado bastante. Pero, ya que la edad no perdona, deberías tomarte un buen descanso y ocuparte más de la educación de tus hijos.
Sus palabras tenían doble filo, y el rostro de don Oscar se afectó de inmediato.
Bajó un poco la cabeza. —Gracias por su preocupación, don Daniel. Solo quiero aportar a la construcción econ

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