Capítulo 11
Tres días después, Gisela recibió un paquete.
El sobre era muy delgado.
Lo abrió y, de su interior, cayó una tarjeta negra.
Era exactamente la que ella le había dado a Roberto.
Gisela la tomó y observó durante mucho tiempo.
Luego cogió el teléfono y llamó al banco.
—Compruebe los registros de transacciones de esta tarjeta.
—Señorita Gisela, esta tarjeta no tiene ningún registro de transacciones recientes.
Gisela colgó.
No había gastado ni un solo centavo.
Ni siquiera lo había intentado.
Se sentó en la silla de la oficina y miró el cielo grisáceo al otro lado de la ventana.
De repente, se sintió profundamente irritada.
Pero no hizo nada; solo tomó las llaves del coche y regresó a aquella vieja casa.
Esta vez no subió.
Fue a la administración de la propiedad y encontró al encargado.
—El apartamento 302 del edificio 3. Quiero volver a comprarlo.
El responsable mostró una expresión de dificultad.
—Señorita Gisela, esa vivienda se transfirió ayer...
—Diez veces el precio.
El encargado se qu

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