Capítulo 10 Mariana resulta herida
Justo cuando la bofetada estaba a punto de caer sobre el rostro de Mariana, su mano fue interceptada en el aire.
Marcela se quedó atónita; no esperaba que Mariana se atreviera a detenerla.
La ira se le disparó aún más y gritó con furia: —¡Suéltame!
Mariana alzó la mirada y la observó con una frialdad cortante.
¿De verdad Marcela creía que ella seguía siendo la Mariana sumisa de antes, la que aceptaba golpes e insultos sin protestar?
Mariana soltó la mano de Marcela de un manotazo.
No usó poca fuerza: Marcela dio varios pasos hacia atrás y, de no ser porque Salomé se apresuró a sostenerla, habría caído al suelo.
Una vez que logró estabilizarse, Marcela estaba lívida de rabia. Señaló a Mariana con los ojos desorbitados: —¡Maldita seas! ¡Te atreves a empujarme!
Ante la acusación, la expresión de Mariana no cambió en lo más mínimo. Ni siquiera volvió a mirarla; simplemente pasó de largo junto a ellos y se dirigió a la sala.
Al ver que Mariana los ignoraba por completo, en el rostro de Marc

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