Capítulo 125 Yo doy fe de que ella no está mintiendo
Salomé dijo, algo desconcertada: —Yo tampoco quise decir eso, me malinterpretaste.
Cualquiera que viera la escena pensaría que Mariana estaba siendo agresiva.
En cuanto vio a Salomé agraviada, Marcela salió de inmediato a defenderla: —Salomé solo está hablando de los hechos, ¿por qué la atacas? Además, ¿en qué se equivoca lo que dijo? Tú misma sabes bien lo que hiciste antes, ¿o no?
Doña Montoya se volvió hacia Doña Rivas: —De verdad lo siento mucho. La familia se comportó de forma inapropiada y rompió el florero. Dígame cuánto cuesta; mandaré a alguien a pagarle.
Doña Rivas sonrió con aparente despreocupación: —Son solo ochenta mil dólares. Si se rompió, se rompió, no es nada grave. Con la relación que tenemos, ¿para qué hablar de dinero?
Al oír eso, Milagros no pudo evitar aspirar aire con fuerza.
¿Un florero de ochenta mil dólares, y Doña Rivas lo decía como si nada?
¿Así era el mundo de los ricos?
En ese instante, la determinación de Milagros se hizo aún más firme: tenía que entrar

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