Capítulo 140 Rompe con ella de inmediato
Al ver a la persona que había llegado, Mariana se acercó.
Después de acompañarlo hasta el quiosco del jardín y ayudarlo a sentarse, fue entonces cuando habló: —Abuelo, ¿qué haces aquí?
—Ya me enteré de lo que pasó en el banquete de Casa Rivas. —Dijo Don Montoya sin rodeos.
La familia había intentado ocultárselo y no le habían contado nada; fue hasta esa mañana, durante una llamada con un viejo amigo, cuando se enteró de todo.
Al escuchar eso, la mirada de Mariana titiló levemente, pero no dijo nada.
Don Montoya continuó con seriedad: —En este asunto, Milagros se pasó de la raya. No te preocupes, yo me encargaré de hacerte justicia.
Mariana solo sonrió y asintió: —Gracias, abuelo.
En realidad, lo que de verdad la había decepcionado y entristecido no era la calumnia de Milagros.
Sino la desconfianza de su propia familia.
Don Montoya volvió a hablar: —Esta noche regresa a casa a cenar. Le diré a la cocina que prepare tus platillos favoritos.
—No, abuelo. —Mariana rechazó la invitación de

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