Capítulo 6 ¿Y si no nos divorciamos?
Al día siguiente.
Después de levantarse temprano, arreglarse, desayunar y volver a aplicarse en el rostro el líquido especial que cubría la mancha negra, Mariana condujo rumbo al registro civil.
Esta vez, tanto ella como Carlos llegaron puntuales.
Mariana le lanzó una mirada de soslayo, se quitó los lentes de sol y entró directamente al registro civil.
Con cada paso que daba, su corazón se sentía más tranquilo, incluso ligero.
En aquel enorme registro civil, ese día solo había un empleado.
Mariana sabía que Carlos había hecho arreglos con anticipación.
Después de todo, su matrimonio siempre había sido secreto.
Fuera de sus respectivas familias y de unos cuantos amigos muy cercanos, nadie sabía que aquella hija adoptiva traída del campo era, en realidad, la legendaria y misteriosa señora Bernal.
Carlos entregó el acta de matrimonio y el acuerdo de divorcio al funcionario, pero este no se atrevió a recibirlos. En cambio, miró a Carlos con expresión incómoda: —Lo siento, Carlos, no puedo

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