Capítulo 19
Las pupilas de Cipriano se contrajeron.
—¿Para que yo lo vea? ¿O para que tú lo veas y te sientas un poco mejor? —Bianca dio un paso hacia adelante, tan cerca que él pudo ver con claridad su reflejo en aquellos hermosos ojos bajo las largas pestañas: solo estaba él, en ese momento, desaliñado, con la barba descuidada.
—No lo necesito. —Su voz fue suave, pero pesaba como una tonelada sobre el corazón de Cipriano—. Tu arrepentimiento, tu compensación, y tu verdad revelada... Ya no los necesito. Cipriano, desde el momento en que elegiste creerle a Elena y permitiste que ella me pusiera bajo su tutela, entre tú y yo... Todo se terminó.
—No, Bianca, yo... —Intentó explicarse con desesperación, buscando aferrarse a algo.
—Aún hay algo más... —Bianca lo interrumpió. Su mirada recorrió su rostro demacrado, deteniéndose un instante. No había compasión en ella, solo un leve rastro de cansancio—. Mírate, ¿vale la pena llegar a esto? Señor Cipriano, no hagas que te desprecie aún más.
Dicho esto, y

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