Capítulo 62
—Hmm, sí, ¿puedes llevarnos arriba?
Adolfo echó un vistazo a Simón, que estaba al lado de Sara, intentando adivinar la relación entre ellos.
El personal de recepción, al ver que Adolfo conocía a ambos, decidió acompañarlos personalmente; así no habría ningún problema.
Adolfo llevó a Sara y Simón en el ascensor hasta la puerta de la oficina del director ejecutivo en la azotea. —Espérenme un momento, primero voy a entrar y reportarle al señor Manuel.
—Está bien, muchas gracias.
—Señorita Sara, no tiene que agradecer.
—Pueden sentarse en el sofá mientras tanto.
Pasaron unos diez minutos y Adolfo regresó.
—Señorita Sara, el señor Manuel los invita a pasar. Por favor, síganme.
Ambos se levantaron y siguieron a Adolfo, quien los condujo hasta la oficina del director ejecutivo; después salió.
Sara y Simón permanecieron allí, y solo ella sabía cuán nerviosa y avergonzada se sentía. Sus manos se entrelazaban inquietas; todo el trabajo mental que había hecho durante el camino, todos los discurso

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