Capítulo 121 Mariana baila con otro hombre
—Si le parece tan de mala suerte la funeraria, Doña Rivas, entonces cuando llegue su hora, asegúrese de recordarles a sus familiares que no la lleven a un lugar así.
Todos giraron la cabeza hacia la voz...
Carlos estaba de pie a poca distancia, con una copa de champaña en la mano, agitándola suavemente, y habló con un tono despreocupado.
—Carlos... —Doña Rivas estaba a punto de estallar, pero al ver que quien hablaba era Carlos, solo pudo tragarse el enojo y no se atrevió a mostrarlo.
Carlos dejó la copa sobre la mesa, alzó la mirada y la observó de reojo: —Los embalsamadores se encargan de arreglar y maquillar a los fallecidos para que puedan dejar este mundo con el mayor decoro y en paz. Es una profesión sagrada, digna de respeto.
Dicho eso, sin importarle la reacción de los demás, se dio la vuelta y se marchó.
Mariana siguió su espalda con la mirada; en sus ojos brilló algo fugaz y su ánimo se volvió un poco complejo.
¿Por qué Carlos había salido de pronto a defenderla?
Además, por

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