Capítulo 180
Su teléfono estaba apagado, y las personas que lo habían secuestrado ya estaban controladas, sin posibilidad de transmitir información al exterior. Los demás solo pensarían que él seguía cautivo.
En ese momento, Javier utilizó otro teléfono para contactar a Pablo.
—Hola, abuelo Pablo, soy yo.
Pablo, al escuchar la voz de Javier al contestar, soltó un suspiro de alivio.
No pudo evitar gritar: —¡¿A dónde demonios te fuiste?! ¿Sabes que estás causando problemas? ¡Vuelve de inmediato!.
—Abuelo Pablo, tengo que decirte algo, pero necesito que lo escuches con calma; de lo contrario, temo que te enfurezcas tanto que no me dejes terminar.
—¿Qué demonios vas a decir, muchacho?
—Me secuestraron, y si no me equivoco, fue obra del tío Mateo o de Orlando. Su propósito, probablemente, es apoderarse de las acciones que tienes en tus manos.
Pablo guardó un silencio repentino, tan profundo que no se escuchaba ningún sonido.
Sin embargo, Javier supo que lo estaba escuchando, así que continuó: —Por respe

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