Capítulo 8
Apenas Amaya se fue, Óscar regresó.
Nada más llegar a la habitación, volvió a recibir una llamada de Noelia.
Noelia le dijo que el pecho le volvía a doler.
Óscar se cambió de ropa y se dispuso a ir a verla.
Al pasar por la habitación de Amaya, notó que la puerta no estaba bien cerrada.
Frunció ligeramente el ceño. Ya era adulta y aún dormía con la puerta abierta.
Pensando que el ánimo de Amaya no estaba bien, Óscar estuvo a punto de entrar para ver cómo se encontraba.
Justo cuando dio un paso adelante, el celular volvió a sonar: era otra vez Noelia.
Óscar suspiró, resignado. Cerró la puerta y bajó las escaleras.
Pero al llegar a la entrada, vio que el pequeño árbol que había plantado con Amaya yacía en el suelo, cortado.
De pronto, sintió una opresión en el pecho.
Durante el día estaba bien, ¿cómo había caído por la noche?
Una sensación inquietante le recorrió el cuerpo, aunque no supo decir exactamente por qué.
Alzó la vista hacia la habitación de Amaya en el segundo piso y se dijo qu

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