Capítulo 1586
Él se quedó sin palabras, sin saber realmente cómo reaccionar.
Luisa tampoco dijo nada más, como si lo que acababa de decir hubiese sido apenas un murmullo surgido en sueños.
León le llevó un vaso de agua y lo colocó sobre la mesita. —Si te sigue doliendo, dímelo.
Ella asintió, pero no pronunció ni una sola palabra.
Él había comprado los boletos de avión para la tarde del día siguiente, ambos debían regresar juntos a América del Norte, así que no le quedó más remedio que pedirle que descansara bien.
Luisa se levantó y volvió a su habitación. León pensó en detenerla, en retenerla, pero consideró que eso podría hacerla pensar demasiado, así que prefirió quedarse callado.
A la mañana siguiente, pidió al personal del hotel que le llevaran el desayuno a Luisa.
El camarero fue a tocar la puerta, pero descubrió que Luisa no estaba.
León pensó que quizá había bajado a dar un paseo. Estuvo a punto de llamarla para recordarle que aún tenía una herida en la cabeza y que no debía hacer locuras.
Pe

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