Capítulo 1594
Parpadeo varias veces. De pronto, escuchó el timbre de la puerta: eran los empleados que traían el piano. Justo después, llegaron varios instrumentos más, todos los que él sabía tocar.
Luisa fue indicando uno por uno dónde colocar cada instrumento, con las manos en la cintura. —Todavía me quedan muchas cosas por aprender y, además, ¡podemos tocar juntos! Aprendo muy rápido.
Y en efecto, ella aprendía rápido, a menos que no quisiera hacerlo.
Esa sensación resultaba novedosa para León, porque nunca había enseñado a nadie. Ni siquiera a Emilio le enseñó así, ya que Emilio mataba con más destreza y crueldad que él.
Era la primera vez que hacía de maestro, y todo le resultaba nuevo.
Luisa era una alumna perfecta en todos los sentidos. Escuchaba todo lo que él decía y captaba las cosas enseguida.
Sin darse cuenta, León ya llevaba un mes sin ir a la Hacienda Santa Lucía. Cada vez resolvía los asuntos en línea.
En realidad, con el nivel que había alcanzado la Hacienda Santa Lucía, muchas cosas

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