Capítulo 1599
Alejandro la tomó de la mano y la condujo lentamente escaleras arriba.
Cuando se sentaron en la cama, de repente empezó a empacar. —Si no quieres ver a un psicólogo, entonces salgamos un rato. ¿A dónde te gustaría ir? ¿Te acompaño, sí? Le pedí a mi asistente que se hiciera cargo de todo en la empresa estos días. En realidad, ya terminé todos los proyectos de este año.
Solo le preocupaba que, si regresaban a casa, acabarían discutiendo, así que siempre fingía estar muy ocupado.
Andrea lo observó empacar solo y, de repente, preguntó: —¿Y qué va a pasar con mis peces?
Alejandro en ese momento estaba realmente molesto. La razón le decía que no debía enojarse con Andrea en ese instante, pero esa emoción era imposible de contener. —¡Peces, peces, peces! ¡Todo el día te preocupas solo por tus malditos peces!
Andrea no respondió. Bajó la cabeza en silencio.
Eso le dolió aún más. Apretó los dientes. —Hay tantas empleadas en la casa, alguien cuidará de tus peces. ¿No tienes ganas de ir a algún l

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