Capítulo 1617
Sebastián, con una mano frotándose la toalla y con la otra buscando el secador de pelo, observó a Daniela, quien no dejaba de sangrar por la nariz. Su boca se contrajo en repetidas ocasiones.
Era difícil saber cómo reaccionar ante la situación.
Daniela, con la cabeza ligeramente inclinada hacia atrás, se acercó y cogió un pañuelo, apresurándose a limpiarse la nariz.
Sin embargo, la sangre no dejaba de fluir. Cada vez que miraba el pecho de Sebastián, el sangrado se intensificaba.
Sebastián suspiró, girándose ligeramente para no mirarla. —No me mires —dijo con cansancio.
Daniela, incómoda, limpió su rostro con varios pañuelos y, finalmente, se mordió el labio inferior. —¿Por qué cada vez que te miro me sale sangre?
Sebastián detuvo su mano momentáneamente, encendiendo el secador de pelo. No fue hasta que terminó de secarse el cabello que volvió a girarse hacia ella. —Si fueras a salir con un novio, lo entenderías —comentó con voz tranquila.
Daniela parpadeó varias veces, fijando su mira

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