Capítulo 1623
Los demás, al ver a la chica parada allí, no pudieron evitar hablar: —¡Vamos, carga la mochila! ¿Qué haces ahí parada?
La chica tenía el rostro pálido, esforzándose por poner la mochila sobre sus hombros. Ya estaba agotada, y sus piernas temblaban tanto que deseaba poder tumbarse en el suelo y desmayarse.
Su paso se volvió más y más lento, y la gente comenzó a quejarse. —¿Puedes apurarte? ¡No sigas retrasando el ritmo!
Los labios de la chica temblaban, su rostro cubierto de sudor, gotas grandes rodando por su cara. —Este paquete es demasiado pesado, por favor, ¿pueden intercambiarlo conmigo?
En el grupo había algunos chicos más caballerosos, quienes, al ver la situación, le quitaron la mochila. Cuando sintieron el peso, se quedaron asombrados, la levantaron nuevamente, pensando que se habían equivocado. —¿Qué tiene esto dentro? ¿No se suponía que viajaríamos ligeros?
En cuanto la mochila fue retirada, la chica se dejó caer de rodillas, exhausta. Su ropa ya estaba empapada de sudor.
—No

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