Capítulo 1662
Ella asintió con comprensión y luego se sentó en el sofá. —Esa noche te vi marcharte con tanta prisa y era por el asunto de esa chica; pensé que estabas con ella.
La mirada de Sebastián permanecía fija en su vientre; esa rabia no se disipaba de ninguna manera. Ni siquiera sabía de qué estaba enfadado.
—Daniela, escúchame.
Daniela asintió; su mirada seguía siendo tan pura como antes, pero llevaba un niño.
Sebastián ya no lo soportaba más. Tenía ganas de coger un arma y volarle la cabeza a Darío. No sabía por qué estaba tan alterado; solo sentía que Darío había cometido un pecado imperdonable sobre ella y que merecía morir.
Cuando reaccionó y se dio cuenta de lo que estaba pensando, se sorprendió al descubrir que aquel vaivén emocional era desmesurado, hasta un punto inconcebible.
Respiró hondo y se recostó hacia atrás. —Cuéntame, ¿por qué decidiste estar con él? Recuerdo que hace medio año no se conocían mucho.
Daniela se incorporó, con una sonrisa. —¿Recuerdas que desaparecí unos días

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