Capítulo 1697
Lorena estaba tan feliz que no cabía en sí; ¿quién habría imaginado que, siendo tan joven, ya tendría un nieto?
¡Era inimaginable!
En teoría, debería haberse sentido culpable por haberle dado una paliza a Sebastián, pero ¿cómo iba a sentirse culpable? De no haber sido por ese estallido, con el carácter de Daniela, lo más probable era que lo hubiera ocultado toda la vida.
No quiso esperar ni un segundo más; subió enseguida al piso de arriba, levantó con cuidado a Sol, que dormía, y luego bajó con ella.
—La bebé se llamará Sol Guzmán; es un nombre precioso. Cariño, mira, esta niña. Se parece mucho a Sebastián, sobre todo en las cejas y en los ojos.
Sebastián estaba sentado en el otro extremo del sofá; al ver esa escena, le resultó imposible contener la sonrisa.
Con una mano sostuvo la de Daniela y, con un tono solemne, dijo: —A partir de ahora, jamás haré nada que pueda hacerte sufrir.
Daniela volvió en sí en ese momento; ahora sí se sentía incómoda. Aunque Lorena no la había culpado, se

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