Capítulo 19
Castillo se dirigió de inmediato a la entrada de la región militar. Aún dentro del vehículo, vio a Salomé, cubierta de heridas, plantada frente a la puerta.
—Hola a todos, soy Salomé.
Salomé se arremangó, dejando al descubierto heridas estremecedoras.
—Por Amaya, Castillo empujó a mi madre al mar y permitió que la devoraran tiburones. Luego me encerró en la Casa ancestral, donde perros feroces destrozaron los tendones de mi mano. Sus crímenes son irrefutables.
Al instante, la multitud estalló en insultos.
—¡Castillo está completamente fuera de control! ¡Lo de Amaya aún lo recordamos todos, y no ha pasado ni tanto tiempo y ya empezó a destruir a otra mujer!
—¡Castillo es un demonio encarnado! ¡Un hombre sin humanidad que incluso llegó a ser comandante!
—He oído que Ingrid sufrió una hemorragia cerebral y está hospitalizada. Dicen que la pérdida de sangre es tan grave que no logran encontrar el punto de sangrado y podría quedar en estado vegetativo. ¡Esto es karma puro!
Al ver a la gente

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