Capítulo 13
Al mismo tiempo, Rebeca era consumida por una culpa y una angustia insoportables.
Movilizó todos sus contactos y, como si hubiera perdido la razón, comenzó a buscar desesperadamente el paradero de Elisa.
Volvió al hospital donde Elisa había estado internada.
Tras innumerables gestiones, logró dar con el médico que la había atendido.
Ante sus súplicas insistentes, el doctor finalmente le dijo la verdad:
—El estado de Elisa en aquel momento era muy delicado.
—El accidente le provocó una lesión grave en la médula espinal; perdió la función motora y sensitiva de ambas piernas.
—Hicimos todo lo posible con la cirugía, pero es muy probable que el resto de su vida tenga que pasarla en una silla de ruedas.
—¿En una silla de ruedas?
El rostro de Rebeca se volvió blanco como el papel; el cuerpo le tembló, a punto de caer.
Se aferró al brazo del médico, con las uñas casi clavándose en su piel:
—Me está mintiendo, ¿verdad?
—¡Elisa baila! ¿Cómo va a vivir en una silla de ruedas?
El médico negó con

Haga clic para copiar el enlace
Descarga la aplicación Webfic para desbloquear contenido aún más emocionante
Encienda la cámara del teléfono para escanear directamente, o copie el enlace y ábralo en su navegador móvil
Encienda la cámara del teléfono para escanear directamente, o copie el enlace y ábralo en su navegador móvil