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Capítulo 1

¡Josefina Fiorado ha renacido! Al ver en el espejo su semblante juvenil, sin una sola arruga, y sus dedos delgados y pálidos, Josefina, tras un breve instante de desconcierto, tomó rápidamente el celular para mirar la fecha. 26 de junio de 2024. Era la época en que había terminado la EBAU y estaba por elegir universidad, también era... ¡Cuando Román Martínez y Alejandro Gómez, sus dos amigos de la infancia, comenzaron a cortejarla frenéticamente en su vida anterior! Un destello de sorpresa brilló en sus ojos. Sin detenerse a pensar más, salió corriendo con el teléfono directamente a la oficina. —¡Profesor Diego, quiero cambiar mi solicitud! ¡Quiero reemplazar la Universidad Auroraf por la Universidad Central! Al oír eso, la mirada Diego se iluminó de alegría. —¿Por fin entraste en razón? Eres la nota más alta de toda la ciudad en la EBAU. Aunque la Universidad Auroraf no está nada mal, la Universidad Central es la institución más prestigiosa. ¡Sería una pena que no fueras allí! Josefina esbozó una sonrisa amarga. —Antes fui demasiado terca, lo siento, profesor. Ahora quiero corregirlo. Cambiar la solicitud no tomó mucho tiempo. Pronto, Josefina había completado el trámite. Pero al volver a casa, se encontró con varios invitados inesperados. Eran sus dos amigos de la infancia, Román y Alejandro, y su mejor amiga, Clara Vargas. —¿Qué hacen ustedes aquí? Al verla regresar, Román, quien solía tener una personalidad distante, ahora mostraba una mirada llena de ternura y le sonrió. —¿Lo olvidaste? Quedamos en cenar hoy en tu casa para celebrar que los cuatro fuimos admitidos en la misma universidad. Alejandro, con su carácter desinhibido e impulsivo, se acercó a ella a grandes pasos y le dio un suave golpecito en la cabeza. —Estás distraída. Ya sabíamos que has estado ocupada estos días preparando el discurso de graduación para los estudiantes destacados. Hemos estado decorando todo este tiempo. Solo tienes que sentarte y disfrutar. Josefina estaba a punto de hablar cuando, de repente, sonó su teléfono. Era una llamada de Diego. —Josefina, saliste tan apurada que olvidé decirte algo. Originalmente, tú ibas a ser la persona que subiría al escenario en tres días para dar el discurso como estudiante destacada, pero justo ahora... dos miembros importantes del consejo directivo de la universidad intervinieron al mismo tiempo y cambiaron a la persona por Clara... El tono de Diego reflejaba pesar. Era evidente que, desde cualquier punto de vista, Josefina, quien había obtenido la calificación más alta en la EBAU, era la más indicada para dar ese discurso. Él mismo no entendía qué relación tenía Clara con esos dos directivos, como para lograr que ambos se pronunciaran personalmente y ordenaran el cambio. Pero mientras Diego no lograba comprender, Josefina, al mirar a Román y Alejandro, que estaban justo frente a ella, lo entendía perfectamente. Los padres de sus dos amigos eran precisamente los miembros del consejo directivo. —Entendido, gracias, profesor. —Asintió con serenidad, aceptando el hecho con calma. Diego no esperaba que ella reaccionara tan tranquila y se mostró sorprendido. —Tú eres la que sacó la nota más alta, sin duda, serías la mejor dando ese discurso. Es todo un honor. ¿De verdad vas a cederle eso a Clara? Ella seguía mostrando esa misma calma, e incluso esbozó una ligera sonrisa. —Se lo cedo. Y no solo cedía esta vez. También le había cedido a Clara a Román y Alejandro. Después de todo el dolor que sufrió en su vida pasada, no estaba dispuesta a volver a pasar por eso. En su vida anterior, Román y Alejandro también la habían perseguido de esta forma, como si quisieran entregarle su corazón entero. La primera vez, ella se casó con Román. Pero en el tercer año de matrimonio, Román murió en un accidente automovilístico tratando de proteger a Clara. Fue cuando Josefina descubrió que él nunca la había amado, la mujer que él amó desde el principio... siempre había sido Clara. Aquel golpe doble la dejó devastada. Fue entonces cuando Alejandro reapareció en su vida. Él la acompañó a través del duelo, le ayudó a salir del dolor, a retomar su vida, y le dijo que aún lo tenía a él. Así que, la segunda vez, se casó con Alejandro. Después del matrimonio, él seguía siendo tan tierno con ella como siempre, pero al mismo tiempo le transmitía una sensación de respeto excesivo. Al principio, ella pensó que quizá era porque el amor se había transformado en afecto familiar. Hasta que, cuando Clara, ya entrada en años, fue diagnosticada con una enfermedad cardíaca, él ignoró todas sus súplicas y, sin dudarlo, le donó su corazón. Fue entonces cuando Josefina comprendió que la persona que Alejandro amaba... también era Clara. Ella no lograba entender por qué, si los dos hombres que habían sido sus esposos amaban a Clara, terminaron casándose con ella. Hasta que, en el funeral, Clara, con aire condescendiente, le reveló toda la verdad. —¿Que por qué se casaron contigo? Por supuesto, porque todo fue parte de mi plan. Les dije que, si no me hacían caso y no te perseguían a ti, desaparecería para siempre de sus vidas. Se asustaron, por eso uno tras otro fueron tras de ti. —Ah, ¿y sabes por qué jamás pudiste tener hijos en toda tu vida? Porque ambos se esterilizaron por mí. Me dijeron que, aunque estuvieran casados contigo, sus corazones siempre me pertenecerían solo a mí, y jamás tendrían hijos contigo. ¡Jajajaja! Fue como si un rayo la hubiera partido en dos. Con todo el dolor de su alma, le preguntó desesperadamente a Clara por qué le había hecho eso. Y la respuesta no fue menos cruel. —¿Por qué? Por envidia, por supuesto. Tú naciste siendo una señorita noble, siempre tuviste todo sin mover un dedo, mientras que yo tuve que luchar por cada cosa. ¿Cómo no iba a estar resentida? Yo quería verte sufrir. Quería que supieras que toda esa "felicidad" que atesorabas no era más que una ilusión que yo misma te permití tener. Al terminar, Clara se marchó con una sonrisa llena de satisfacción. Josefina, por la furia y la angustia, tosió sangre... y finalmente murió. Ahora, el cielo, apiadándose de ella, le ofrecía una segunda oportunidad. Esta vez, ¡no permitiría ningún tipo de relación con ninguno de ellos!
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