Capítulo 20
Jacqueline se quedó paralizada.
Era Augusto.
Vestía el uniforme de entrenamiento. Su cara mostraba las huellas del viento y la arena del Gobi, pero en sus ojos brillaba una luz intensa, casi aterradora.
—Tú... —Jacqueline se quedó sin palabras.
—Leí todas tus notas —dijo Augusto—. Este conector, sé cómo repararlo. Jacqueline, déjame hacer algo por ti. Considera que... estoy saldando una deuda.
Sin esperar respuesta ya había tomado el traje de protección de repuesto y comenzaba a ponérselo.
—¡Augusto! —Jacqueline reaccionó—. ¡Vuelve aquí! ¡No es tu especialidad!
Él se colocó la máscara y giró la cabeza para mirarla.
A través del casco, sus ojos se veían algo borrosos.
—Jacqueline, si no regreso... dile a Víctor que su papá lo ama. Y que también ama a su mamá.
Ella sintió un escalofrío en todo el cuerpo.
Augusto ya se había dado la vuelta, corriendo hacia la entrada de la zona de alto riesgo.
—¡Deténganlo! —Gritó el comandante.
Pero ya era demasiado tarde.
Augusto desapareció al final de

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