Webfic
Abra la aplicación Webfix para leer más contenido increíbles

Capítulo 5 Regresar a casa

Perspectiva de Liora. Un mes antes, el hijo del director del psiquiátrico, Crúger Rodríguez, se había encaprichado conmigo. Había traído a cuatro o cinco hombres, me había atado a una columna del pasillo y se había preparado para humillarme delante de todos. Mi lobo Haty, durante todos esos años había soportado constantes provocaciones y heridas por culpa de ellos. Aun así volvió a lanzarse frente a mí sin dudarlo. Despedacé a los hombres que él había traído y a Crúger le rompí el brazo. Pero pagué un precio terrible por ello. No solo me rompí una pierna, sino que mi lobo, gravemente herido, cayó en un profundo sueño. Un mes era lo máximo que podía resistir. Si esperaba a que Crúger reaccionara, sin duda no me dejaría con vida. Tenía que salir de allí; solo lejos de ese lugar podría encontrar la manera de salvar a Haty. Cierto, el colmillo de lobo que me dejó mi abuela... aquel era un artefacto chamánico. Si encontraba ese colmillo, podría despertar a Haty. Me giré y, frente al hombre que tenía delante, hice una reverencia. —Lo siento, señor Lucio. He reconocido mis errores. Por favor, no me deje aquí. No sabía qué estaba pensando Lucio en ese momento. Pero sí podía sentir que me estaba mirando durante mucho tiempo, tanto que me empezó a doler la espalda de estar inclinada. Al fin escuché su voz, algo molesta. —Ahora ni siquiera me llamas hermano. ¿Es que me culpas? —N-no, no me atrevería —respondí apresurada. —Mi padre y madre ya te han perdonado. Esta vez me pidieron que viniera a llevarte a casa. Pero aún le debes una disculpa a tu hermana Elaria. Cuando volvamos, te portarás bien y admitirás tu culpa... Antes de que terminara, asentí de inmediato. —Sí, lo sé, he cometido errores. Me disculparé. —Tú... Lo miré, confundida. Ya había admitido mi error, había aceptado todo lo que decía. ¿Por qué seguía enfadado? Un instante después, algo en mi interior vaciló. ¿Lo había imaginado? ¿O realmente había visto un destello de desconcierto en la cara de Lucio? Pero antes de que pudiera reflexionar, él me agarró la muñeca bruscamente. —¿Ya terminaste con tus tonterías? —¡Ah! Un gemido de dolor escapó de mis labios; la cicatriz que me había quedado de un intento de suicidio se abrió bajo la fuerza de su agarre. Un hilo de sangre brotó, empapando la ropa del hospital... y también su mano. Lucio quedó atónito, mirando mi muñeca con incredulidad. —¿Qué ha pasado? —No es nada. Intentó levantar mi manga, pero me aparté. —¿No dijiste que me llevarías de vuelta para disculparme? Vámonos ya. Después de decir eso, temiendo que cambiara de idea, volví a caminar hacia el auto, cojeando. Bajo la bata de paciente, la sangre caía desde mi muñeca, dejando marcas llamativas en el suelo... ... Perspectiva de Lucio. Mientras veía a Liora alejarse, me llevé la mano al pecho; allí sentía un dolor punzante, molesto. ¿Esa era la misma hermana que, al rasparse un poco, lloraba como si el mundo se acabara? Mi mano temblaba. La punta de mis dedos estaba pegajosa: era la sangre de Liora. ¿Cómo había pasado esto? ¿Qué diablos había vivido Liora? Liora y yo éramos hijos de Lúgaro Lóbaros, líder de la tribu Lóbaros; disfrutábamos de honores que otros no tenían, pero también cargábamos con presiones que nadie más soportaba. Nuestra madre murió joven y nuestro padre siempre estaba ocupado con los asuntos de la tribu; Liora había sido siempre la persona más cercana a mí. Tres años atrás, mi padre se casó con mi madrastra, quien trajo consigo a una niña pequeña, Elaria: hermosa, tímida y totalmente diferente a Liora. Mientras que Liora era vivaz y descarada, Elaria parecía un pequeño conejo que se asustaba con facilidad. Liora no simpatizaba con ellas y al principio solía gastar bromas pesadas a Elaria. Cada vez que veía a Elaria llorando en secreto por haber sido molestada, pero aun así eligiendo proteger a Liora delante de nosotros, sentía cierta compasión hacia ella. Pero, incluso así, nada podía cambiar el lugar de Liora en mi corazón. Le había prometido a mi madre que cuidaría bien de Liora. Quien se atreviera a hacerle daño... dejaría que mis lobos destrozaran a esa persona. Pero Liora era demasiado caprichosa... quizá por mi manera de consentirla, ella se había vuelto cada vez más desobediente.

© Webfic, todos los derechos reservados

DIANZHONG TECHNOLOGY SINGAPORE PTE. LTD.