Capítulo 13
Por otro lado, Rosaura y Ernesto caminaban hombro a hombro por las bulliciosas calles de Chicago.
Las sonrisas de los transeúntes se entrelazaban en el aire, formando un ambiente animado, pero el corazón de Ernesto parecía estar fuertemente oprimido por algo, un dolor inexplicable se extendía en su interior.
Finalmente, ya no pudo contener los celos que lo carcomían por dentro, se detuvo de golpe y agarró la muñeca de Rosaura.
—Amor, ¿es por ese hombre que acabamos de ver que no querías que viniera a Chicago?
—¿Por qué cenaste con él? ¿Por qué hablaban tan animadamente?
—¿Te gusta tanto ese tipo? Aparte de ser más joven que yo, ¿en qué puede superarme?
Al verlo tan celoso, Rosaura curvó ligeramente los labios en una sonrisa indescifrable.
—Ernesto, deberías saber que en la posición en la que estoy, es normal que haya algunos hombres a mi alrededor.
—Compórtate, no seas tan mezquino, ¿sí?
Ernesto se enfureció al instante, los ojos se le pusieron rojos y las sienes le palpitaban con viol

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