Capítulo 14
Había pasado un mes.
Carlos movilizó todos sus contactos: registros de vuelos, hospedajes en hoteles, cámaras de autopistas, listas de salida del país.
Mariana parecía haberse evaporado del mundo, sin dejar el menor rastro.
Cortó todas las voces que aún defendían a Camila y fue personalmente a su apartamento. Dejó un cheque sobre la mesa.
—Este dinero es suficiente para que te trates la enfermedad y para que no te falte nada el resto de tu vida.
El rostro de Camila se puso lívido. Agarró su brazo con desesperación: —¡Sé que me equivoqué! ¡No debí planear el accidente; no debí atacarla...!
—Dame otra oportunidad. Volvamos a como éramos antes, ¿sí?
Carlos retiró el brazo. Su voz era fría como el hielo: —No vuelvas a aparecer ante mí ni toques nada que tenga que ver con Mariana. Esta es la última dignidad que te dejo.
Camila estalló, fuera de sí: —¡Mariana ya no te quiere! ¡¿Y aun así estás dispuesto a hacer todo esto por ella?!
Carlos no respondió. Se dio la vuelta y se fue.
En el instan

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