Capítulo 18
Mariana no respondió de inmediato.
Decidió regresar a Vancouver para concluir sus últimos estudios.
La relación entre ella y Jairo, durante el vuelo de regreso, cruzó en silencio una frontera invisible.
No hubo palabras explícitas, pero la forma de estar juntos ya era distinta.
Jairo seguía ocupado, pero reservaba las noches de los miércoles para llevarla a probar restaurantes recién inaugurados.
Alguna exposición de un artista que Mariana mencionaba al pasar aparecía, a la semana siguiente, en su agenda.
Ella, por su parte, empezó a fijarse en los hábitos de él: el café sin azúcar, con apenas un poco de leche.
Y, en las noches en que él trabajaba hasta tarde en el estudio, le preparaba sopa de pollo con fideos y la dejaba en silencio en la esquina del escritorio.
—Gracias.
Decía él al alzar la vista, con cansancio en los ojos y una leve sonrisa.
El día de la graduación, Mariana estaba de pie frente a la zona de exposición, con las palmas sudorosas.
Su serie de obras se llamaba [Crisál

Haga clic para copiar el enlace
Descarga la aplicación Webfic para desbloquear contenido aún más emocionante
Encienda la cámara del teléfono para escanear directamente, o copie el enlace y ábralo en su navegador móvil
Encienda la cámara del teléfono para escanear directamente, o copie el enlace y ábralo en su navegador móvil