Capítulo 16
Se escucharon unas cuantas toses.
Julieta comenzó a toser violentamente, y Orlando se apresuró a darle palmadas en la espalda.
—No, no hace falta, señor Orlando —dijo Julieta incorporándose, con una sonrisa algo forzada.
—Bebe más despacio —dijo Orlando con voz grave—. No tiene sentido que hayas sobrevivido a una reacción alérgica al medicamento y termines muriéndote por atragantarte con agua.
Julieta no supo que decir por un momento.
En lo que se refiere a lanzar sarcasmos sin cambiar la expresión, si el señor Orlando decía ser el segundo mejor, nadie se atrevería a proclamarse el primero.
—Señor Orlando. —Julieta ya se había calmado—. En realidad, este problema se puede solucionar fácilmente, solo con que nosotros...
—Dormir en habitaciones separadas, imposible.
Orlando mantuvo la expresión impasible.
Julieta apretó los labios y bajó la cabeza sin decir nada.
Sintió que había sido demasiado atrevida, al punto de querer poner condiciones ante el hombre que la estaba financiando.
"Ento

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