Capítulo 23
Con esa cara capaz de hacer desmayar a cualquiera...
Julieta quedó atónita por un momento.
—¿Qué haces ahí parada? ¿Crees que con mirar vas a quedar satisfecha? —Orlando arrugó la frente.
Julieta se acercó y vio que en los platos sobre la mesa había cangrejos y salmón fresco.
—Todo esto llegó hoy en un vuelo especial —dijo Orlando, visiblemente complacido—. El salmón acaba de bajar del avión y, antes de que volvieras, el chef ya lo había preparado en casa.
Julieta asintió y notó que él también había abierto una botella de vino tinto.
—¿Hoy... pasó algo bueno?
Orlando volvió la mirada hacia ella. —¿Cenar contigo no cuenta como algo bueno?
Julieta se quedó sin palabras.
Él sonrió levemente, sirvió el vino en la copa y lo agitó con suavidad.
—¿Viniste a buscarme esta tarde?
—¿Qué?
—¿Necesitabas algo?
Julieta se mordió los labios, pensando en lo que había pasado esa tarde, en la mirada altiva de Catalina.
En realidad, tenía muchas ganas de desahogarse y sacar todo el malestar que llevaba e

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