Capítulo 40
Catalina volvió a llamarla con una voz melodiosa: —Para agradecerles el apoyo que me brindarán, esta noche he organizado una pequeña cena de bienvenida. Espero que todos puedan asistir. Señorita Julieta, tú vendrás, ¿verdad?
Julieta se detuvo en seco, sin girarse. —Lo siento, tengo asuntos personales esta noche. Me temo que no podré asistir.
—Ya veo...
La voz de Catalina sonó un poco decepcionada, pero no insistió.
Julieta regresó de inmediato a su estación de trabajo.
Tuvo que respirar hondo varias veces para calmar la incomodidad que sentía en el pecho.
Sin embargo, el asunto no terminó ahí.
Cerca del mediodía, Felipe llamó a la puerta de su oficina.
—Señorita Julieta.
Felipe mantenía su expresión habitual. —El señor Orlando ha indicado que esta noche usted lo acompañe a la cena organizada por la señorita Catalina.
Julieta alzó la vista, mirando a Felipe con disgusto.
"¿Orlando dio la orden personalmente, obligándome a ir?".
"¿Qué pretende con eso?".
"¿Acaso quiere que vaya para ver

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