Capítulo 79
Afuera, el viento azotaba sin piedad, y Julieta salió tambaleándose, tomando un taxi de regreso a casa.
En casa, la calefacción estaba al máximo; Valentina le llevó un agua aromática.
Julieta la bebió, pero aun así sentía frío en todo el cuerpo, hasta en el corazón.
No podía entender por qué, impulsada por un instante, había aceptado la propuesta de Felipe y había ido a esa fiesta.
También fue la primera vez que se dio cuenta de lo diferente que era ella de Orlando.
Entre ese grupo de personas de la alta sociedad, ella, siendo alguien común, a sus ojos no significaba nada, aunque hubiera muerto ese día.
Lo que le provocó un escalofrío fue que Orlando, en todo eso, no se puso a su lado.
Ni siquiera un segundo.
Julieta exhaló, dándole vueltas a sus pensamientos, incapaz de dormir.
Al día siguiente, cuando despertó, ya era de día.
Alguien estaba sentado a su lado.
Era Orlando.
Él estaba usando la computadora para trabajar, parecía que la había estado esperando por mucho tiempo.
Al escucha

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