Capítulo 86
Julieta se sonrojó. —Tú... ¿tú crees que yo soy como tú, que todo el día solo pienso en hacer el amor? Me cansaría mucho, ¿cómo podría estar de buen humor?
Orlando se rio; su gesto avergonzado y sonrojado le resultó tan divertido que lo encontró adorable.
—Entonces, ¿quién fue el que gritó con entusiasmo hace un rato?
—¡Orlando!
Julieta exclamó, se lanzó hacia él y se cubrió la boca con la mano.
Sus miradas se cruzaron; los ojos de Orlando estaban llenos de risa, con un matiz de emoción que Julieta no podía comprender.
Ella sintió un escalofrío.
Su mirada... ¿por qué le parecía tan tierna y protectora...?
Retiró la mano y esquivó su mirada.
—Más te vale salir rápido, que el agua se va a enfriar. Yo puedo sola.
Orlando se levantó, se limpió las manos y salió.
Julieta se dio un baño lento; cuando terminó, estaba, tan cansada que no sabía cómo se había quedado dormida.
Durante la noche se despertó varias veces.
O estaba en los brazos de Orlando o él la abrazaba por la cintura.
...
Al día

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