Capítulo 98
Pero al ver la cara de Orlando, Julieta se sintió incapaz de hablar y se alejó a paso ligero.
Julieta se volvió, mirándolo con extrañeza.
—¿Qué estás haciendo?
—No la usemos —dijo, serio—: No es buena para tu salud.
Julieta arrugó los labios con desdén. —Si tú no tomas precauciones, ¿qué voy a hacer si quedo embarazada?
—Tendrás al bebé —dijo él sin pensarlo.
Al decirlo, ambos permanecieron en silencio.
Julieta lo encontró absurdo.
Los hombres solían ser así, decían palabras irresponsables sin pensar.
Pero, cuando llegara ese día, ella no tendría otra opción más que interrumpir el embarazo.
Sería mejor evitar que sucediera desde el principio.
Julieta no le prestó atención y bajó las escaleras para tomar los anticonceptivos.
Orlando permaneció arriba, observando cómo, de espaldas a él, los tomaba y apretó el puño.
Las palabras de Catalina de ese día aún resonaban en su cabeza.
Julieta, de principio a fin, no había pensado ni un poco en involucrarse con él.
Prefería que Catalina se hicie

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