Capítulo 961
Ana observó a Beatriz conteniendo una sonrisa y supuso que la razón por la que tanto Bruno como Beatriz habían adelgazado era la misma.
Luego dirigió su mirada hacia Mauricio, quien siempre había controlado su figura y que ahora parecía no haber cambiado en comparación con cómo estaba en su país.
Bruno, un experto en asados, les dijo a Ana y Beatriz: —¡Solo esperen media hora más, a lo mucho media hora, y ya tendré todo listo!
Beatriz se acercó y exclamó: —¡Qué delicia!
—¿Verdad que sí? Desde pequeño me encantan el asado y la carne a la parrilla. Todas estas especias me las envía mi pueblo natal, son definitivamente deliciosas.
Beatriz asintió repetidamente, demostrando ser una aficionada a la buena comida: —¡Se ve que está delicioso!
Ana y Mauricio estaban parados al lado.
Cada uno sostenía un jugo diferente.
Ana notó que Mauricio no dejaba de mirar a Beatriz, y cuando vio a Beatriz casi salivando por los pinchos de carne, él curvó ligeramente su labio en una mueca de afecto.
Su mira

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