Capítulo 11
Era una caja de madera sencilla. Al abrirla, encontró un collar de jade con forma de nudos de bambú, junto con una tarjeta escrita a mano por su abuela.
[Francisco, te dejo este regalo con la esperanza de que algún día comprendas que hay cosas que, una vez perdidas, ya no se pueden recuperar].
De pronto recordó aquella noche en la finca, cuando su abuela llevó a Rosa al saloncito.
En ese momento, él estaba atendiendo a los invitados de sus padres, mientras Susana se quejaba y lo mantenía ocupado. Pensó que, al estar su abuela acompañándola, Rosa estaría bien.
Pero en realidad, en ese momento... Ella ya se estaba despidiendo.
Durante los días siguientes, Francisco movilizó todos los contactos posibles para encontrar a Rosa.
Se comunicó con sus compañeros de universidad, con amigos en común, incluso localizó la dirección de su ciudad natal en Canadá.
Las respuestas fueron casi todas iguales: nadie sabía a dónde había ido. Era como si se hubiera desvanecido de la faz de la tierra.
La únic

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