Capítulo 35
Gisela estuvo un rato jugando con Sofía y luego se preparó para salir hacia el hospital para pasar la Navidad con su madre.
Justo antes de irse, Federico la llamó: —Espera.
—¿Mm? —Gisela se giró.
Federico le entregó un sobre. —Feliz Navidad. Es dinero para ti.
Gisela negó rápidamente. —Gracias, Federico, pero no hace falta. Ya soy mayor de edad.
Federico respondió con calma: —Incluso siendo mayor de edad, puedes recibirlo.
—Ay, acéptalo, cariño. Sofía agitó alegremente el sobre que tenía en la mano. —Yo también soy mayor de edad desde hace años, pero mi hermano me da dinero todos los años. Tú tienes mi edad y eres mi amiga; para él también eres como una hermana. Es normal que un hermano le dé dinero a su hermana. Acéptalo, es solo por tradición.
Gisela apretó los labios. ¿Federico realmente la veía como una hermana?
—Recíbelo. —Federico insistió una vez más.
Sofía añadió: —Sí, acéptalo. Es una muestra de buena voluntad de mi hermano.
Mientras Gisela dudaba, Sofía ya le había arrebatado

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