Capítulo 83
Gisela se sonrojó y colgó el teléfono apresuradamente.
—Señor Federico, ¿cuándo regresó?
—Acabo de volver hace poco. —Federico acababa de darse una ducha; la bata de baño, suelta, dejaba al descubierto sus clavículas y el pecho.
Gisela incluso podía ver claramente las gotitas de agua sobre su pecho.
El hombre dio unos pasos hacia adelante, caminando desde la puerta de su habitación hasta la de Gisela, y la arrinconó suavemente contra la pared.
—¿Cómo me llamaste hace un momento?
Su voz sonaba ronca; el cabello mojado aún goteaba, desprendiendo una sensualidad indescriptible.
Gisela quedó atrapada en sus brazos; las gotas que le escapaban del cabello del hombre caían sobre ella.
A tan corta distancia, con la piel casi rozándose, Gisela incluso podía sentir el calor que emanaba del cuerpo masculino.
Su rostro se puso rojo al instante, como si fuera a gotear sangre.
—No... no lo llamé de ninguna forma...
—¿Ah, sí? —Federico bajó la cabeza, pegando su cuerpo aún más al de Gisela; su alient

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