Capítulo 168
Valeria se quedó paralizada, sin poder pronunciar palabra, y solo alcanzó a mirar a Salvatore con un gesto de agravio.
—Salvatore...
Salvatore se frotó el entrecejo, con la cara sombría, y le dijo: —Sácalo de aquí.
Valeria abrió la boca, como si quisiera protestar.
Pero al ver que Salvatore no tenía intención de interceder por ella, no le quedó más remedio que llevarse a Ignacio y salir primero.
La puerta de la oficina se cerró. Extendí la mano para asir el pomo, pero Salvatore ya se había adelantado, apoyando la mano contra la puerta y echando el cerrojo desde dentro.
—¿Qué pretendes?
Me giré de golpe, golpeando su hombro con la palma mientras la rabia me ardía en los ojos.
—¡Salvatore, estás de su parte! ¡Desde el principio planeaste protegerlo! ¡No me crees, ¿verdad?!
Desgarrada, me hundí en un arrebato histérico, completamente fuera de mí.
Salvatore me rodeó con sus brazos, apretándome fuerte contra su pecho, y tras un largo silencio dejó escapar un suspiro. —No es que no te crea,

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