Capítulo 198
La voz de Raúl, con un tinte de inocencia, tenía una vitalidad que pertenecía a Ana.
En ese momento, ella no sabía que Javier la estaba buscando.
Él salió del baño y no vio a Ana.
Esperó un rato, pero al no verla regresar, bajó a buscarla, sin encontrar rastro alguno de ella.
Ana había desaparecido sin dejar indicio alguno.
Javier preguntó a los guardias de la vieja mansión, pero nadie la había visto.
Ese día había ocurrido algo tan importante que todos los miembros de la familia Ruiz habían salido; Jesús los había convocado para dar algunas instrucciones, y nadie notó que Ana se había marchado.
Javier llamó al teléfono de Ana, pero nadie contestó.
Su cara comenzó a ensombrecerse.
"Ya había oscurecido... ¿A dónde se habría ido?"
A Javier no le importó la cuestión de la privacidad: rastreó directamente el teléfono de Ana, solo para descubrir que la ubicación señalaba la habitación.
Regresó al cuarto y se dio cuenta de que Ana se había marchado sin llevarse el teléfono.
"¿Lo había hecho

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