Capítulo 132 Ocurrió un imprevisto
Paulina frunció los labios con desdén y dijo: —¿Quién dice que yo tenía buena relación con ella? Para decirte la verdad, jamás consideré a Mariana como mi cuñada de corazón.
—Si fingía llevarme bien con ella, era solo porque me había comprado muchas prendas y joyas.
Carlos frunció ligeramente el ceño: —¿Mariana te compró muchas prendas y joyas?
Paulina pinchó un trozo de fruta con el tenedor, se lo llevó a la boca y asintió: —Claro. Como quería congraciarse conmigo y que hablara bien de ella frente a ti. Antes, cada vez que yo decía que algo se veía bonito, ella iba y lo compraba para regalármelo.
—Ni se le ocurrió pensar si yo era de las que se dejan comprar con tan poca cosa. Bastante hice con no hablar mal de ella delante de ti; ¿y todavía esperaba que la ayudara hablando bien? ¡Qué ilusiones! En mi corazón, la única cuñada que reconozco es Kiara.
Después de oírla, Carlos guardó silencio.
La Mariana de aquel entonces... de verdad había puesto mucho empeño por él.
Sobornar a su secre

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