Capítulo 60 Mariana, Carlos no te va a perdonar
Mariana entró sola a la habitación del hospital. En ese momento, dentro solo se encontraba Kiara.
Al verla, tras un breve instante de desconcierto, en los ojos de Kiara pasó un destello de crueldad.
¡Todo era culpa de esa maldita mujer! Si no fuera por ella, no habría caído ni se habría clavado el vidrio en la cara, dejándole una cicatriz.
Cuanto más lo pensaba, más deseos tenía de matar a Mariana.
Y, al ver a Kiara con el rostro vendado, Mariana no pudo evitar curvar los labios con una sonrisa.
Mira nada más. A eso se le llama karma.
Dios tiene ojos y no deja impune a quien hace el mal.
—¿A qué viniste? —Preguntó Kiara con tono hostil.
Mariana cruzó los brazos y la miró con tono condescendiente: —Claro que vine a ver en qué estado se encuentra alguien que se buscó su propia desgracia.
Kiara apretó los labios; su expresión se volvió horrenda.
Estaba a punto de estallar cuando pareció recordar algo y, de pronto, sonrió: —Aún no te he dado las gracias como se debe. Escuché que ayer, cuan

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