Capítulo 10
Óscar apretó el celular con fuerza.
Su orgullo le impidió seguir llamando.
Aunque realmente hubiera cometido errores, Amaya no tenía derecho a bloquearlo. ¡Era demasiado!
No volvió a marcar. Decidió que por la noche, cuando regresara a casa, hablarían las cosas con calma.
Durante todo el día, Óscar estuvo distraído en la empresa.
Por la noche, regresó a casa con un ramo de rosas de jardín. A propósito hizo ruido al entrar, pero Amaya no bajó.
Deambuló por la sala durante diez minutos. Arriba no se oía absolutamente nada.
Perdió la paciencia y llamó a la criada: —¿Qué ha estado haciendo Amaya todo el día arriba?
La criada respondió: —La señora Amaya hoy no está en casa, seguramente salió.
El rostro de Óscar cambió de inmediato.
Lo había bloqueado y tampoco había vuelto a casa.
Miró con frialdad la puerta de la habitación de Amaya en el segundo piso.
"Amaya, de verdad sabes cómo desafiarme."
Su orgullo no le permitió dar el primer paso. Estaba esperando que fuera Amaya quien regresara a

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