Capítulo 1001
Andrea decidió quedarse en la puerta del ascensor del hotel esperando a Alejandro. Él, tal como había previsto, entró y dijo: —Qué casualidad.
Andrea contuvo las ganas de poner los ojos en blanco y le preguntó: —¿Qué haces aquí?
—¿Tú qué crees?
Él se le acercó y apoyó la barbilla sobre su hombro. —Me dieron ganas de verte y vine. Además, sigo ayudándote a investigar, no irás a echarme a un lado de un puntapié, ¿verdad?
Andrea, aunque reconocía que no era precisamente una santa, tampoco podía hacer algo así.
Respiró hondo, levantó la mano y le dio un par de palmadas en la cabeza. —Pareces cansado, ¿qué hiciste hoy?
Alejandro pensó que por fin esa mujer se preocupaba un poco por él, y sus labios se curvaron en una sonrisa. —He estado investigando lo de tu padre, fui a visitar a varios de sus antiguos compañeros y las conclusiones son bastante parecidas. En la escuela tu padre era toda una estrella, muy popular. Y pregunté con detalle, su relación con mi padre era buena. En aquel tiempo e

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