Capítulo 1658
La otra persona se asustó tanto que se le puso pálido y se apresuró a persuadirlo. — Señor Sebastián, él no sabe expresarse, no se enfade. De verdad le hemos preparado unos regalos de disculpa y nos costó muchísimo conseguirlos. Suba a echarle un vistazo; si no le gusta, prepararemos otra cosa.
En los ojos de Sebastián no había emoción, como si estuviera mirando algo muerto.
El hombre no se atrevía a sostenerle la mirada y no dejaba de tragar saliva.
Todos sabían cuál había sido el destino de la familia Martínez; si enfadaban a ese hombre, nadie saldría bien parado. Por eso, esta vez el regalo había requerido un esfuerzo auténtico.
Sebastián pensó que esos dos ya no podrían urdir ninguna otra treta y llamó a Eladio: —Baja.
Eladio ayudó a Margarita a marcharse, pero sintió que las extremidades se le aflojaban.
—Señor, cuando entré hace un momento inhalé algo por accidente y me encuentro un poco mal; ahora no tengo fuerzas.
Sebastián colgó el teléfono y volvió a hacer otra llamada para q

Klik untuk menyalin tautan
Unduh aplikasi Webfic untuk membuka konten yang lebih menarik
Nyalakan kamera ponsel untuk memindai, atau salin tautan dan buka di browser seluler Anda
Nyalakan kamera ponsel untuk memindai, atau salin tautan dan buka di browser seluler Anda