Capítulo 1674
Ella volvió a echarse a reír, como si no creyera en absoluto que lo que acababa de decir pudiera haber resultado un poco hiriente. —Está bien, gracias.
Sebastián alzó la mano y se frotó la frente.
Hasta las diez, que era la hora a la que Daniela solía irse a dormir, ella notó que ese hombre no tenía intención alguna de marcharse y, esta vez, no fue nada cortés. —Vete ya, voy a dormir.
Él se levantó sin más y la sostuvo. —Te ayudo a subir.
Daniela no rechazó ese gesto de buena voluntad; pues, con el vientre tan grande, caminar era un poco incómodo.
Los dos subieron al piso de arriba. Ella fue al baño con la intención de ducharse y él, preocupado por que pudiera resbalarse, fue a preguntarle a la empleada si había una alfombrilla en el baño.
Efectivamente, la había. La cogió y la llevó hasta allá; al oír ruido dentro, abrió la puerta de forma instintiva. —La alfombrilla, ponla bajo los pies para no resbalarte.
En ese momento, Daniela ya se había quitado la ropa; al verlo entrar de esa ma

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