Capítulo 1683
Sebastián guardó silencio; Lorena hizo mala cara. —Dilo claramente —ordenó—. ¿Qué significa ese silencio? ¿Ese hombre tiene algo que Daniela no sabe y tú no se lo dijiste?
Él negó con la cabeza y dijo: —No es sobresaliente.
Lorena se rio y alzó la mano para darle una palmadita en la cabeza. —Mientras sea sincero con Daniela, basta. Voy a volver a hablar un rato con ella; luego regresamos a Jardines de la Paz. Ah, por cierto, Titán falleció; tu tío lloró muchísimo ayer. Por la noche incluso quiso ahogar las penas en alcohol. Si tienes tiempo, llámalo; seguro que lleva llorando desde ayer. Delante de Titán se comportaba como un niño pequeño. Ares estos días tampoco anda bien de ánimo; esos dos perros eran muy inteligentes... ¿cómo no iba a saber que había muerto? Ay.
Sebastián asintió. —Lo sé, luego llamaré.
Lorena regresó de nuevo a la habitación de Daniela; elogió al bebé durante un buen rato y preguntó por el estado de ella. Tras confirmar que todo estaba bien, empezó a comentar algun

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