Capítulo 362
En sus ojos claros relucía una astucia encantadora; aún permanecía en los brazos de Luis, mientras el semblante de Alberto se ensombrecía visiblemente.
Aquella mujer tan cautivadora.
Luis estaba profundamente hechizado por ella, ¡realmente era impresionante!
—Raquelita, te he traído de compras, ¿has visto algún vestido que te guste?
La vendedora, con prontitud, presentó un vestido de encaje. —Este vestido resalta maravillosamente la belleza de la dama.
Raquel asintió. —Quiero probármelo.
—Por supuesto, adelante.
Tomando el vestido, Raquel se dirigió al probador.
Ana, por su parte, sintió cómo su buen humor se desvanecía, estiró la mano y tiró levemente de Alberto. —Alberto, mira, te lo dije, Raquel no tiene buenas intenciones, ha seducido a Luis y parece que él está completamente embelesado por ella.
Alberto, con los labios apretados, guardó silencio.
Fue entonces cuando Luis se acercó y dijo: —Presidente Alberto, después de todo, usted fue esposo de Raquelita. Gracias por haberla cuid

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